domingo, 10 de marzo de 2013

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Lo que Gideon había tratado de decirme no era: «Por favor, perdóname, te quiero», sino «¿Por qué no podemos seguir siendo buenos amigos?».
—¿Sabes qué te digo? ¡Que me avergüenzo de cada una de las lágrimas que he derramado por ti! —Quería decirlo a gritos, pero fracasé estrepitosamente—. ¡Y no creas que han sido tantas! —alcancé a vociferar.
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Quiza asi debi de reaccionar... Gwen, no sabes cuanto te entiendo en este momento.